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¿Por qué hacer fotos?
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¿Por qué hacer fotos?

Fotografío como pesca un pescador. Apostado en un rincón, durante horas, cámara en mano, ajuste listo, espero el momento adecuado. En esta actividad saboreo la relajación que ofrece. No tengo expectativas particulares, pero aun así aprecio las buenas fotos. También fotografío como pintaría un pintor. Exacerbo los ángulos, estiro las líneas, destaco mis sujetos, trabajo la luz, selecciono mis colores. Y también fotografío porque me gustan las reacciones de las personas fotografiadas. Su timidez que atraviesa su actitud despreocupada o, por el contrario, sus poses perfectamente estudiadas. Su alegría, mezclada con incomprensión. En esos momentos, constato que una sonrisa no se limita a una forma de plátano. La fotografía me ha enseñado a ver sonrisas sutiles. Esas que suelen lucir nuestros mayores. Logran mostrarse alegres o divertidos sin que sus rostros estén entrenados para gritarlo.

Es también un lugar, un casillero en el que encajar. Un papel sencillo de asumir que delimita claramente el lugar que ocupo dentro de un grupo social. En el fondo, cuando asisto solo a una concentración de coches, cuento con mi cámara para justificar mi aparente soledad en ese momento. Efecto colateral: mi papel atenúa las interacciones con los demás. Aparento estar concentrado y profesional. Vaya, me pregunto: ¿en el fondo no habría preferido estar en el lugar de los expositores, con un bonito Pontiac? ¿Poder hablarles gracias a este nuevo papel?

Pontiac Catalina V8 400 — 01
Pontiac Catalina V8 400 — 01

A veces, esta jaula es mi refugio.

Esta tarde me senté al borde de un campo de maíz, en un cruce. Esta posición me ofrecía un bonito ángulo sobre una carretera en forma de S. Llevaba un sombrero de paja, sentado en mi taburete de camping, cámara en mano. Era tan relajante esperar aquí. Los coches eran, al final, escasos. Los que aún destacan más. Por suerte para mi réflex, tuvo la ocasión de capturar a algunos motoristas muy simpáticos. Pero, al final, este réflex no fue más que un pretexto. Estar sentado esperando fuera, en pleno campo, era mi verdadera actividad. Por supuesto que preferí tener mi cámara para fijar algunos instantes —y sin embargo, sin cámara, habría estado igual de bien. Pero sin ella, ¿qué haría al borde de esta carretera?